
Esas cosas de nada, cotidianas, caricias y abrazos y besos; el olor de tu cuerpo, lo que decís de cualquier cosa, conmigo o en contra mío.
Todo eso que es tan poco, yo lo quiero de vos, porque te quiero.
Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana, que el grito de tu entrega se estrelle
contra el cielo y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad.